Una rebanada de masa madre tostada es, posiblemente, el lienzo más versátil que existe en la cocina del desayuno. Crujiente por fuera, con esa miga firme que aguanta cualquier topping sin desmoronarse, y un sabor de fondo ligeramente ácido que combina con casi todo. Salado, dulce, o ambos — funciona.

Estas ideas no pretenden ser recetas elaboradas. Son combinaciones que funcionan para una mañana real, cuando tienes hambre, poco tiempo y ganas de comer algo bueno.

Palta y huevo: el clásico por una razón

No voy a fingir que el avocado toast no existe. Es un clásico porque funciona. Pero hay formas de hacerlo mejor.

Tuesta la rebanada de masa madre hasta que esté bien dorada — no tibia, dorada. Aplasta medio aguacate maduro con un tenedor (no lo licúes, quieres textura), agrega un chorrito de buen aceite de oliva, escamas de sal, y pimienta recién molida. Arriba, un huevo pochado o frito con la yema líquida. Cuando la yema se rompe sobre la palta y el pan absorbe todo... ya sabes.

Si quieres elevarlo: agrega unas hojuelas de ají limo seco o unas gotas de salsa de rocoto. La masa madre aguanta bien el picante.

Queso fresco, miel y nueces

Esta combinación parece demasiado simple para ser tan buena. Unta queso fresco (o ricotta, si la consigues) sobre la tostada de masa madre. Rocía miel de buena calidad — no la del osito plástico, sino una miel real, de apicultor. Agrega unas nueces tostadas por encima, y si tienes, unas hojas de tomillo fresco.

Lo que hace que funcione es el contraste: la acidez del pan, la cremosidad del queso, el dulzor de la miel, el crunch de las nueces. Cuatro texturas y cuatro sabores en un bocado.

Mantequilla de maní y plátano

Para los que necesitan energía de verdad por la mañana. Unta una capa generosa de mantequilla de maní natural (ingrediente: maní, punto) sobre la tostada. Corta rodajas de plátano de isla encima. Si quieres, agrega unas semillas de chía y un hilo de miel.

Es un desayuno que te mantiene satisfecho durante horas, y el pan de masa madre le aporta una base con carácter que el pan de molde industrial simplemente no tiene.

Tomate, albahaca y aceite de oliva

La bruschetta de toda la vida, adaptada al desayuno. Necesitas tomates maduros de verdad — no esos tomates rosados sin sabor del supermercado. Córtalos en cubos, mézclalos con un poco de aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y albahaca fresca picada. Déjalos reposar cinco minutos mientras se tuesta el pan.

Frota un diente de ajo cortado sobre la tostada caliente (esto marca una diferencia enorme), y carga el tomate encima. Es mediterráneo, es fresco, y en una mañana calurosa de Lima es exactamente lo que quieres.

Salmón ahumado y queso crema

Aquí entramos en territorio nórdico. Una capa de queso crema sobre la tostada de masa madre, unas láminas de salmón ahumado, alcaparras, cebolla morada en rodajas finas y un toque de eneldo si lo tienes. Es un desayuno escandinavo clásico que en Lima resulta especialmente bueno con el salmón fresco que se consigue.

Huevos revueltos (hechos como debe ser)

Los huevos revueltos sobre tostada de masa madre merecen un momento. La clave es cocinarlos a fuego bajo, revolviendo constantemente, y sacarlos del fuego cuando todavía se ven un poco húmedos — el calor residual termina de cocinarlos. Agrega mantequilla, sal y cebollín picado al final.

La masa madre tostada aguanta la humedad de los huevos sin ablandarse, cosa que el pan de molde industrial no logra. Esa resistencia estructural es una de las grandes ventajas prácticas del pan con buena corteza y miga firme.

French toast de masa madre

Si te sobró pan del día anterior, esta es la forma perfecta de aprovecharlo. Bate un huevo con un chorrito de leche, una pizca de canela y unas gotas de vainilla. Remoja las rebanadas de masa madre (el pan de un día absorbe mejor el líquido sin desmoronarse) y cocínalas en una sartén con mantequilla hasta que estén doradas.

Sirve con fruta fresca, un poco de miel de chancaca si la encuentras, y ya tienes un desayuno que no tiene nada que envidiarle a ningún brunch de Barranco.

La gracia de todos estos desayunos es que empiezan con el mismo ingrediente — una buena rebanada de masa madre — y terminan en lugares completamente distintos. Eso es lo que pasa cuando tu base tiene sabor propio: no necesitas complicarte para comer bien. Visita nuestra página de recetas para más ideas con nuestros panes.